No hay retorno sin inversión

Oriol López Villena consultorOriol López Villena es el Proactivista, asesor de directivos y empresarios y uno de los asesores más inspiradores del Mundo según el libro “The World’s Most Inspiring Accountants”.

Hace un año, una de mis mejores clientes compartió conmigo un sueño: entrar en los Estados Unidos con su producto. Le pregunté si se trataba de un deseo o de una voluntad, y me dijo que lo segundo. La diferencia, para mí, es simple. Un deseo es algo que querrías que pasara pero que no pagarás el precio para conseguirlo. En cambio, una voluntad es algo por lo que estás dipuesto a pagar (no siempre dinero).

Cuestión de prioridad

inversión empresarialAbrir un nuevo mercado como los Estados Unidos no se puede tratar como poner el dedo meñique del pie en el agua para ver si está fría. O te tiras o no, pero no vas a medias. Requería mucho trabajo y mucho dinero, y nos pusimos a trabajar, poniéndolo delante de todo, como la prioridad que era.

Estudiar el mercado, busca de colaboradores, adaptar el producto, preparar una estrategia diferenciada, estar dispuesta a viajar y pasar largas temporadas allí… No hay nada fácil (ni barato) en esto, como debes imaginar. Por eso es tan importante diferenciar entre lo que se desea y lo que se quiere. Para tener claro si estamos dispuestos a pagar el precio de crecer, o sólo queremos hacer volar palomas.

Hay momentos para la evolución y momentos para la revolución

Yo mismo, tras salir apaleado jugando al tenis con un amigo hace unas semanas, me he puesto el reto de jugar con él de nuevo dentro de unos meses y tener posibilidades de ganar. Él dice que no hay tanta diferencia, pero la hay. Tengo dos posibilidades. La primera, sería ir mejorando poco a poco, sabiendo que él también lo hace. La segunda, sería hacer un salto en poco tiempo. He elegido la segunda. Esto me obligará a invertir dinero en un entrenador, tiempo para entrenar y esfuerzo mental para aceptar las incomodidades que aparecerán.

inversión empresarialDe hecho, hablando con colegas estadounidenses de la comunidad global de consultores a la que pertenezco he detectado que, a pesar de que el empresariado comparte los mismos grandes retos, los afronta con una mentalidad diferente en términos de inversión en el crecimiento.

Esta mentalidad la podemos resumir en tres puntos:

  • En primer lugar, aquí las inversiones se confunden demasiado a menudo con gastos. Frases como «mi gasto en marketing es de tanto» o «esta máquina me cuesta tanto dinero» son habituales en conversaciones con empresarios. Una inversión tiene retorno. Un gasto, no. Digan lo que digan el contable y la ley. Una buena estrategia de marketing o una nueva máquina aportan cosas como más clientes, productividad, calidad…
  • En segundo lugar, hay que pensar en grande e invertir en consecuencia. Ponerse objetivos ambiciosos, que nos mantengan enchufados y nos hagan levantarnos de la cama con energía; así como no tener miedo de hacerlos tangibles, ya sea en dinero, tiempo o victorias es la clave del éxito de muchos proyectos, ya que nos ayuda a mantenernos firmes cuando vienen las dificultades, que las habrá.
  • Por último, la paciencia multiplica. ¿Has oído hablar del interés compuesto? Invertir en crecimiento funciona igual. Hay competidores que me dicen cosas como «claro, tú tienes más de dos mil suscriptores o cuando haces un webinar vienen decenas de personas.» Lo que no ven es que empecé a escribir hace más de diez años y que a mis primeros webinars (2013) venían 3 ó 4 personas. Tener paciencia multiplica cuando sabes donde quieres llegar, tienes claras las prioridades y te mantienes firme en los momentos difíciles.

    No hay certeza, pero sí claridad

Un año después, la empresa de mi clienta está a punto de entrar en los Estados Unidos y las perspectivas son muy buenas. No hay certeza, pero sí claridad: en el camino a seguir, en las prioridades en las que invertir y en el tiempo que nos damos para conseguirlo.

Hazte una pregunta: ¿qué objetivo quieres (no deseas) conseguir? Si quieres que hablemos del mismo, agenda una llamada conmigo enviándome un email a oriol@oriolopez.com.

Artículo publicado en el blog de Oriol López y reproducido con permiso expreso de su autor.

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