Las cifras de Shein que hacen temblar y deberían hacer reflexionar

textil sostenibleShein se está apoderando del mercado de la moda a pasos agigantados y de manera sutil. Las jóvenes generaciones han abrazado la propuesta de esta firma china cuyos propósitos generan muchas dudas.

Hay razones para desconfiar pero, sobre todo, hay razones para preocuparse. Firmas líderes de la industria de la moda han visto como, casi sin darse cuenta, quedaban desplazadas por la emergente marca asiática de la moda barata, capaz de proporcionar en tiempo récord y a precios irrisorios modelos que conquistan a una juventud que obvia trazabilidad, sostenibilidad y procesos responsables de producción.

Shein expide, anualmente, entre 2.000 y 3.000 millones de prendas

Acudiendo a los aspectos estrictamente relacionados con la preservación del medioambiente, cabe señalar que Shein expide, anualmente, entre 2.000 y 3.000 millones de prendas. En 2023, el impacto ambiental de la firma china se endureció, después de haber incrementado en un 52% sus emisiones.

efecto Wow en retailSegún un informe de Harvard Business Review, las prendas que comercializa Shein contienen un 65% de poliéster, que es responsable de un tercio de los microplásticos que se hallan diseminados por el mar. Esta proporción dobla la que presentan firmas líderes del mundo de la moda como H&M o Zara.

Shein pone a diario en el mercado 8.000 nuevos modelos

La marca gallega se ha visto desbordada ante el empuje exhibido por Shein. Si Zara era el paradigma de la renovación de la oferta en el punto de venta, la apuesta de la marca china deja obsoleta la fórmula de la enseña de Inditex, pues mientras Zara lanza medio millar de propuestas a la semana, Shein pone a diario en el mercado 8.000 nuevos modelos. Es decir: multiplica por más de 100 el macrocatálogo semanal de Zara, que se jactaba de haber reducido a tres semanas los plazos de producción, cuando este operador asiático consigue transformar un diseño en realidad en apenas tres días…

datos sobre la evolución de la modaAhí la tecnología juega un papel fundamental. La capacidad de análisis de datos sobre la demanda y la aceptación de las propuestas por parte del consumidor propician esa agilidad de respuesta. Incluso otro gigante tecnológico como Amazon ha visto como, ya en 2022, su aplicación de compras perdía el liderazgo ante el embate de Shein, que en sus primeros ocho años de trayectoria encadenó crecimientos de triple dígito.

El año que viene tiene previsto superar los 50.000 millones de dólares

efecto Wow en retailSi las autoridades norteamericanas tenían previsto proteger a sus empresas del ataque del gigante chino de la moda ya van tarde. Si hace seis años, cuando Shein desembarcó en Estados Unidos, su cifra de negocio se situó en los 1.500 millones de dólares, en 2023 se calcula que facturó 36.500 millones, una cifra que rebasa ya la obtenida por Inditex, cuyas ventas se elevaron hasta los 35.947 millones de dólares.

Además de acercarse a la suma de las facturaciones conjuntas de H&M y del propietario de Uniqlo (tercer y cuarto operador en textil con 22.237 millones y 18.855 millones respectivamente), el año que viene Shein tiene previsto superar los 50.000 millones; más o menos lo que consiguió Nike el año pasado (51.217 millones) tras 60 años de trayectoria.

Una tienda en Madrid de 900 metros cuadrados

La inquietud es patente y, si Shein se ha hecho fuerte en el negocio de la moda online, no renuncia al retail. Prueba de ello es el punto de venta efímero que la firma china abrió recientemente en el madrileño centro comercial ABC Serrano. Apenas 9 días, del 27 de abril al 5 de mayo, en lo que se revela como, más allá de las ventas obtenidas, un test de captación de información para adoptar las decisiones estratégicas oportunas. Eso sí: hasta ahora Shein no había abierto una tienda física durante tantos días en España y de una superficie de 900 metros cuadrados como ésa.

Por supuesto, el modelo de negocio promovido por el operador chino amenaza el futuro del planeta, pues se trata de prendas de bajo coste que permiten al consumidor el usar y tirar; o, incluso, comprar y desestimar. La industria textil occidental se ve, pues, seriamente amenazada, pues el necesario blindaje ante esas agresivas propuestas comerciales llega tarde. Y la necesaria pedagogía, también.

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