Nadie se dará cuenta

Artículo publicado en VIA Empresa y reproducido con permiso expreso de su autor.

Oriol López Villena consultorOriol López Villena es asesor de empresas y profesor de la Universitat Pompeu Fabra-Barcelona School of Management.

Hace unos días, hablaba en mi boletín de cómo los valores pueden fallar en una empresa, y recientemente hemos tenido un ejemplo que viene del Govern valenciano.

Un problema de cultura empresarial

Durante la visita al stand de una empresa valenciana de máquinas de elaboración de zumos de naranja, en una feria del sector de la fruta en Berlín, la consellera de Agricultura, Mireia Mollà, le dijo al representante de la empresa que no dijera que las naranjas no eran valencianas, porque nadie se enteraría ni lo comprobaría. Esto es un problema de cultura empresarial. No de la empresa, que al fin y al cabo vende máquinas en todo el mundo con las que se hacen zumos de naranjas de donde haga falta; sino del Govern valenciano, que tiene entre sus valores la promoción de los productos de la tierra, y que cae en el error, ya no de que lo pillen con una frase como la de la consellera, sino de no asegurarse antes de la procedencia de las naranjas.

Pero, ¿cómo podría el Govern haberse mantenido fiel a su cultura de haberlo sabido antes?

incertidumbre en la etapa de coronavirusVeo tres opciones:

  1. Sustituir las naranjas (de acuerdo con la empresa), de forma que pudieran aprovechar el momento para promover producto valenciano a través de una empresa valenciana.
  2. Comentar el hecho de que las naranjas no son valencianas con naturalidad y un cierto tono de humor, de forma que expreses que la empresa no tiene por qué usar naranjas valencianas, pero el Govern, en cambio, sí que es consciente y lo hace notar.
  3. No decir nada.

Pensar que nadie se dará cuenta

Las tres opciones permitían al Govern mantenerse fiel a sus valores sin hacer el ridículo. Pero, como a menudo pasa en estos casos, optaron por la cuarta: pensar que nadie se dará cuenta.

Los valores de una organización no son citas en una pared o discursos encendidos ante el pueblo. Los valores son principios que rigen el comportamiento de los integrantes de un colectivo, sea una empresa o el gobierno.

Él sí sabía quién era y sí se daba cuenta

Steve Jobs se aseguraba de que el diseño interior de los aparatos de Apple fuera tan atractivo y trabajado como el exterior. También tuvo gente a su alrededor que le decía que nadie se daría cuenta, pero «¡nosotros, sí!». Igual que aquel hombre que visitaba a su mujer con Alzheimer cada día en la residencia y alguien le hizo notar que ella no sabía quién era ni se daba cuenta. Él sí sabía quién era y sí se daba cuenta.

Esto son valores.

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