México 68: el tartán marcó un antes y un después

Juan Manuel Surroca, periodista experto en Juegos OlímpicosJuan Manuel Surroca, periodista experto en deportes y en olimpismo.

Además del gran salto tecnológico con las transmisiones televisivas vía satélite y la imagen integra en color, los Juegos Olímpicos de México significaron un decisivo paso adelante para el atletismo con la incorporación de las pistas de material sintético en lugar de las tradicionales de ceniza. La incorporación del tartán, material sintético poroso compuesto de asfalto, caucho y materiales plásticos, absorbente, muy resistente e inalterable al agua y, además, su absorción del impacto de la zancada permitió que se castigaran menos las articulaciones del atleta. Debe tenerse en cuenta que, según la velocidad, se calcula que al final de cada zancada el impacto del pie en el suelo es de dos a cinco veces superior al peso del atleta.

El salto de Bob Beamon se mantiene como récord olímpico más de medio siglo después

pistas de atletismo realizadas en tartánDurante los Juegos de México 1968 en la pista de tartán del estadio olímpico se batieron 22 récords mundiales de atletismo y algunos, como los de de 400 metros y relevos 4×400, estuvieron vigentes durante más de veinte años. Especialmente hubo dos que marcaron un antes y un después. John Hines bajó por primera vez de los diez segundos en los 100 metros (9.95), y el “vuelo” de Bob Beamon en longitud. Sus 8,90 metros tardaron 23 años en ser superados aunque, más de medio siglo después, el increíble salto continúa siendo el inalterable récord olímpico. Otro hito histórico se dio en la prueba del salto de altura; con un novedoso estilo de pasar el listón primero con la espalda e impulsando las piernas después, Dick Fosbury estableció un nuevo récord olímpico (2m 24cm).  El “Fosbury flop” se consagró para convertirse rápidamente en una técnica de uso universal “retirando” al clásico rodillo ventral.

Las pistas mondotrack permiten una mayor velocidad pero incrementan el riesgo de lesión

La pista de tartán del estadio azteca tenía un grosor de 25 milímetros compuesta por una resina que formaba una superficie antiderrapante, resistente y apropiada para cualquier competición y bajo cualquier condición climática. Aunque con el paso del tiempo se produjo una lógica evolución, las pistas sintéticas tomaron el nombre genérico de tartán que es como se denomina una falda escocesa a cuadros de vivos colores y que identifica a los diferentes “clanes”. Su denominación no es fruto de ninguna casualidad sino que obedeció al criterio de marca comercial de la empresa 3M que ya había usado como marca otras palabras escocesas como la de Scotch-brite (brillo escocés) para sus famosos y mundialmente conocidos estropajos. Tampoco es casualidad que durante mucho tiempo las pistas sintéticas de atletismo fuera de color rojo, elegido por su resistencia a los rayos ultravioletas. Mas recientemente, fruto de la investigación y las nuevas tecnologías, se han generalizado, especialmente en la alta competición, las pistas mondotrack que son de color azul claro y compuestas por un material sintético de mayor dureza que permite una mayor velocidad aunque, eso sí, incrementan el riesgo de lesión.

Los artículos de esta sección son reproducciones del blog de Juan Manuel Surroca, que puede consultarse en el sitio http://elmarcadordejmsurroca.blogspot.com.es/

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