¿Eso es imposible… o yo no sé?

Pepe Cabello es empresario de vocación, formado en habilidades comerciales e interesado por la Inteligencia Emocional y la PNL, fundó Diamond Building, compañía que dirige y en la que ejerce como coach.

¡Este trabajo no puede hacerse, es simplemente imposible!

Así hablamos en muchas ocasiones de las cosas… como si fueran las cosas las que tienen el poder de decidir si se hacen o no se hacen.

Hoy pensaba en cuantos logros no alcanzamos sólo porque creemos que son imposibles o porque no va a salir bien el trabajo que quiero realizar.

Pensaba que las personas nunca hablamos de las cosas, sino de cómo vemos las cosas.

¿Qué significa esto? Pues que, cuando decimos que eso es imposible, lo que realmente estamos diciendo es que «yo no sé» o «no me atrevo» o «no tengo las posibilidades ni el conocimiento de hacer ese trabajo».

No pensaba en opciones de solución

Miramos las cosas como si, al mirarlas, fueran a transformarse o a solucionarse por si solas. Recuerdo mi época de estudiante, cuando mi profesor Don Ángel nos explicaba las ecuaciones. Yo me quedaba mirándolas como si mirándolas mucho fueran a solucionarse. No pensaba en opciones de solución; simplemente las miraba, me contaba una historia del tipo «esto es súper difícil» y decía que no había manera humana de resolver esa ecuación.

Claro, cuando mis compañeros la resolvían yo sacaba conclusiones: «Es que hoy precisamente puso la más difícil» o lo que es peor… «yo no sirvo para las matemáticas». La realidad es que, poco a poco, mi relación con las matemáticas fue de mal en peor hasta que batí record de suspensos seguidos en exámenes… Tenía que demostrar que lo que yo creía era verdad.

Cuando crecí, me pasó varias veces mas, miraba las cosas y me decía «eso es imposible».Afortunadamente tuve a mi lado personas que me desafiaron lo suficiente como para comenzar a entender que las cosas no son difíciles o imposibles… Que realmente no hablo de las cosas, sino de mí.

Está en mis manos, no en manos de “la cosa de la que hablo”

Esto me relajó muchísimo, porque comprendí que, cuando miro algo y no le “meto mano” porque es muy difícil, ahora termino pensando: «Me falta algo a mí para poder hacerlo… o es un conocimiento, o una habilidad o una capacidad»; y esto es alucinante, porque sé que está en mis manos, no en manos de “la cosa de la que hablo”.

Las cosas no tienen el poder de decidir si con difíciles o fáciles, pero las personas síque tenemos ese poder. Tomar la decisión de que tocar guitarra sea fácil está en mis manos (nunca mejor dicho); sólo me faltan horas de entrenamiento. Y si lo que quiero es ser muy bueno haciendo eso, es dedicarle tantas horas como para que lo que comienza a ser fácil ahora lo eleve al nivel de “talento”.

Decía Paco de Lucía: «Le dedico más de 8 horas de práctica a la guitarra desde que soy un niño… A eso en mi tierra le llaman duende».

Ahora cuando miro algo y me escucho decir «es imposible», trato de cuestionármelo y le coloco un interrogante: «¿Es imposible?». O lo que es realmente más lógico: «¿Me está faltando algo a mí?».

Ahora los resultados dependen de mí

Esto no significa que me aparezcan súper poderes que me hagan realizar cualquier cosa, pero me lleva directamente a un círculo de responsabilidad, porque ahora los resultados dependen de mí, no de las cosas de las que hablo.

Me contaba una amiga que en estos días le pasaba algo así. Un técnico de maquinaria decía que realizar un trabajo especifico era imposible, que nunca se había logrado y que tras veinte años de experiencia él sabía que no era posible realizar una tarea específica.

Me encantaba como me contaba que, a través de preguntas a él, no a la máquina, fue capaz de desafiar su manera de hacer, su historia… y como al final, preguntándole: «¿Si estuviera en tus manos, qué es lo que crees que se podría hacer para mejorar el proceso y sacar el trabajo adelante?», finalmente el trabajo se hizo y salió como se deseaba.

Lo increíble es que siempre pudo haberse hecho, pero un “experto” (que no es sino alguien convencido de que sus estrategias son correctas, aunque esté equivocado) había hablado en nombre de la máquina.

Desafiar sus propias creencias y estrategias demostró que la maquina podía hacer ese trabajo, y que el que no podía era este tipo. La máquina no tenía creencias limitantes, era él.

Es alucinante darse cuenta como cada día nos encontramos con personas que hablan de las cosas como si tuvieran vida, otorgándoles un poder inexistente: El inglés es difícil, la música es complicada…

Jamás hablamos de las cosas, sino de nosotros mismos…

Recuerda que jamás hablamos de las cosas, sino de nosotros mismos… Incluso cuando hablamos de la distancia de las cosas. Verdaderamente, «no existen cosas lejos de las personas, sino personas lejos de las cosas».

Entender esto, nos da el poder suficiente como para preguntarnos cada día qué nos está faltando para lograr nuestros objetivos y metas.

La próxima vez que te pilles mirando algo y diciéndote «eso es difícil o imposible», pregúntate: «¿Qué me está faltando a mí para lograr el resultado deseado?».

Sueña, deja que tu imaginación vuele… y luego pregúntate «¿qué me está faltando para lograrlo?». Nunca vuelvas a decir que ese sueño es una locura siendo tú un cuerdo, porque los cuerdos logran cosas cuerdas… Sólo los locos logran locuras.

¿Te animas?

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