La empresa familiar ante el 2021

Jordi Tarragona, coach en empresa familiarJordi Tarragona es consejero de familias empresarias y abogado. Profesor de Empresa Familiar en ADE Universitat Central de Catalunya y autor de varios libros en torno a las empresas familiares y que han sido publicados por Profit Editorial, sello que está preparando un inminente lanzamiento de interés para aquellos profesionales que forman parte de compañías con el perfil citado.

En el 2020 muchas empresas han tenido que luchar centrándose en el corto plazo para sobrevivir, y han tenido que posponer los temas a largo, Seguramente que para el 2021 se ha planificado que hacer con el aspecto de empresa; es decir, como llevar a término la estrategia escogida entre las tres opciones “R” (Resistir, Reinventarse, Retirarse). Resistir tiene sentido si el modelo de negocio tiene futuro, pero se ha de decidir con racionalidad para evitar poner dinero bueno sobre dinero malo. Reinventarse es más fácil de decir que de hacer, a agua pasada todos sabemos que Kodak se equivocó. Continuar es una opción, pero no una obligación; por lo que Retirarse es una alternativa. Alternativa que no quiere decir necesariamente dejar de ser familia empresaria, tal vez lo que toca es demostrar la capacidad emprendedora iniciando un nuevo proyecto. En todo caso, en el 2021 ha de llevarse a término la estrategia escogida con eficacia, es decir, obteniendo resultados a un coste asumible. Porque el sustantivo es empresa, familiar el adjetivo.

Hace falta comunicación y profesionalización

adaptación a la nueva normalidadLa comprensible prioridad por los sustantivos temas de empresa no deben permitir olvidar los de familia empresaria. Todos los accionistas, actuales y futuros, han de ser conscientes de los retos a los que se tiene que hacer frente; y cómo está previsto actuar ante ellos. Para esto hace falta comunicación y profesionalización. Profesionalización de los accionistas como propietarios responsables, conscientes de que pueden esperar de la empresa y de que han de aportar a ella.

Al igual que las empresas han de prever cuales son los retos de negocio a los que deberán hacer frente, y establecer o revisar los planes para superarlos, las familias han de hacerlo en relación a los retos de propiedad. El proceso de elaboración o revisión de la constitución familiar, más conocida como protocolo, es una buena herramienta para hacerlo. Y es así porque se basa en establecer una comunicación empática entre todos los integrantes de la familia, en la que se hable de temas como la profesionalización de la empresa, los órganos de gobierno, el reparto de beneficios, la liquidez de participaciones y el relevo.

Es necesario que la siguiente generación tenga interés por la empresa

Es muy fácil que la importancia y urgencia de los temas de negocio en unos momentos disruptivos como los causados por la Covid-19 hagan aplazar los temas de familia empresaria. La necesidad de gestionar la tesorería, de revisar el modelo de negocio, de apoyar a las personas y de aprovechar oportunidades son muy importantes para hacer el negocio atractivo y viable. Esto es condición necesaria para la continuidad de la empresa familiar; pero no suficiente. Además, es necesario que la siguiente generación tenga interés por la empresa, voluntad de continuar y capacidad para hacerlo.

oportunidad en tiempo de coronavirusEstablecer y revisar el modelo de relaciones bidireccionales entre la empresa y la familia, y las normas que las han de regular son un gran ejercicio para implicar a la siguiente generación en el conocimiento y el amor por la empresa, trabajen en ella o no. También es oportuno hacerla participar en la decisión de cuál es la estrategia de negocio más adecuada en nuestro caso concreto. Porque pueden tener una visión más cercana y clara de cuál es el futuro más adecuado.

Es la familia la que ha de tomar las decisiones

En todo este proceso, tanto empresarial como familiar, los profesionales externos pueden aportar conocimientos, metodología o ideas; pero es la familia la que ha de tomar las decisiones. En la junta de accionistas, por lo que respecta al negocio, y en la asamblea familiar, en lo referente a las relaciones entre la familia y la empresa. En la primera, los derechos de voto son proporcionales a la participación de capital; en la segunda, todas las personas valen lo mismo para llegar a consenso.

Las crisis (cambios profundos y de consecuencias importantes en un proceso o situación) pueden generar de forma inicial una fuerte piña en la familia empresaria, pero esta unidad sólo se mantendrá si hay una comunión de motivo para continuar juntos, una visión de futuro y unos valores compartidos. Y es precisamente en momentos como los que nos ha tocado vivir en el 2020 y viviremos en el 2021 cuando salen a la luz cuáles son realmente, y cuando mejor se transmiten a la siguiente generación.

Plantar la simiente con antelación

optimismo entre el empresariado ante la recuperación del coronavirusEn este 2021 las empresas familiares deben hacer frente a la estrategia de empresa y de familia propietaria. Esta última, al ser a largo plazo, siguiente generación, es muy fácil de posponer; olvidando que las cuestiones como la formación e implicación de los continuadores es una tarea que requiere plantar la simiente con antelación, y dedicarle tiempo de calidad.

En 2021 las empresas familiares construyen su futuro como empresa y como familia. Se tiene que hacer con optimismo realista.

 

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