Cuando el camino se pone duro

Pepe Cabello, coach, empresario y director general de Diamond BuildingPepe Cabello es empresario de vocación, formado en habilidades comerciales e interesado por la Inteligencia Emocional y la PNL, fundó Diamond Building, compañía que dirige y en la que ejerce como coach.

El otro día me preguntaba un compañero de trabajo y buen amigo: «¿Por qué no tiras la toalla cuando el camino se pone duro?». Y la verdad es que me quedé pensando en esta pregunta. Definitivamente las personas decidimos poner los focos en los lugares donde nos interesa o nos apetece, además de contarnos las historias que elegimos.

Podría contarme la historia de que el esfuerzo que realizamos para lograr la misión y el propósito que estamos construyendo es demasiado y además rematar esa historia con una buena dosis de sufrimiento. Sin embargo, elijo contarme una historia mucho más potente e inspiradora.

Un sueño más grande que el precio a pagar

Definitivamente, si mi foco estuviera puesto en los resultados de mi negocio, hay momentos y circunstancias en que no compensa… Miles de kilómetros, noches fuera de casa, comer mal, fiestas de mi hija que me pierdo… En fin, que no compensa, a no ser que el foco y el sueño sea mucho más grande que el precio a pagar por ello.

La mayoría de las personas no logran resultados grandes porque su foco es material o egótico y, evidentemente, cuando aparecen los momentos duros, es fácil abandonar. De hecho, conozco a mucha gente a quien lo único que les sostiene dando pasos, aunque sean de ciego, es el orgullo y un ego; en absoluto descontrol. Es increíble la cantidad de negocios que existen dando pérdidas y no se cierran por pura defensa de la imagen del propietario.

Un acto de humildad tal que ni siquiera pueden sospechar que su problema es ése.

Me da pena cuando veo a personas tratar de copiar productos, ideas, incluso llamar a los clientes de otras empresas tratando de crear un negocio a partir de ahí. Evidentemente, reconocer que no están listos para realizar una tarea efectiva es un acto de humildad tal que ni siquiera pueden sospechar que su problema es ése. Creo definitivamente que si el foco está puesto en un bien social, en una misión transformadora y en un propósito que transcienda, el resto vendrá por añadidura.

Cada día cuando acabo un curso en cualquier punto del país y hago un ‘check out’ confirmo que estamos en el camino correcto. Cada segundo de tiempo invertido, cada gramo de energía consumido y cada paso dado, sólo tienen sentido si es por un bien superior.

Si tenemos el foco puesto en la recompensa, ésta nos inspirará lo suficiente

Si el foco lo ponemos en el sacrificio, quizá perdamos el rumbo y el sentido de lo que hacemos; de esta manera será fácil rendirse ante cualquier circunstancia. Pero si tenemos el foco puesto en el sueño, en la recompensa, ésta nos inspirará lo suficiente como para no abandonar y seguir adelante.

Lo hermoso de saber cuál es el sueño, la meta, el objetivo, es que no sólo es una fuente de inspiración, sino que además deja en evidencia todo cuanto nos falta para lograrlo y cuáles son nuestras carencias, por lo que podemos trabajar en desarrollarlas.

Seguir aprendiendo

A partir de ahí, sólo queda recorrer el camino de seguir aprendiendo y de trabajar duro hasta lograrlo. Sabiendo, además, que lo más importante no es llegar a ningún lugar, sino recorrer el camino del propósito del negocio que has creado o la actividad profesional que hayas elegido.

«Si es posible, que pase de mi este cáliz», llegó a pedir Jesús en una oración. Sin embargo, antepuso el bien a obtener por encima del precio a pagar. Es muy interesante observar que, una vez identificada la misión y el propósito, descubres (porque puedes ver el recorrido) el precio a pagar, el camino a recorrer. En muchas ocasiones todos desearíamos obtener el resultado sin pagar ese precio, sin beber de ese cáliz… Pero cuando dice «aun así, que se haga tu voluntad», lo que dice realmente es que se cumpla la misión y el propósito.

La mirada puesta en el resultado

Mas allá de que creas o no creas en Él, el ejemplo es espectacular. La mirada puesta en el resultado y contarnos historias poderosas siempre será mucho mejor que miradas puestas en los sacrificios y contarnos historias de sufrimiento.

Cuando vemos a personas con “la fruta en el árbol”, es decir, con los resultados en sus manos, hay quien suele decir que tuvo suerte o la vida le sonrió. La verdad es que la suerte sólo afecta en un dos por ciento en obtener éxito en tu profesión. El resto son otras variables como el conocimiento aplicado, las relaciones, el compromiso y la actitud.

Si no hubiera sido por un gran sueño, se hubieran quedado por el camino

Cuando veo a alguien llegar a resultados grandes, me encanta “escarbar” en su vida y darme cuenta que tras ese sueño logrado hubo horas de trabajo, días sin dormir y precios pagados que, si no hubiera sido por un gran sueño, una misión y un propósito, simplemente se hubieran quedado por el camino.

¿Tienes un sueño grande? ¿Tienes una misión y un propósito que cumplir? Si es así, pon tu foco en él y no pares hasta estar volando por encima de ese sueño. Si no lo tienes, párate el tiempo necesario, piensa, decide y declara algo por lo que trabajar y progresar cada día.

El ser humano no es feliz porque logre cosas: es feliz mientras que trabaja por lograr las cosas que desea.

Progreso y crecimiento es igual a felicidad

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