El primer pódium olímpico

El 4 de febrero de 1932, minutos después de haber finalizado la breve ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de invierno de Lake Placid de 1932, que apenas duró media hora, en el mismo estadio oval, escenario de la misma, ya se disputó la primera prueba de aquellos Juegos: los 500 metros de patinaje de velocidad.  Como ya he explicado en otro artículo, fue la única ocasión en que las pruebas de patinaje de velocidad se disputaron en forma de carreras, con salida múltiple y series, y no contrarreloj. Catorce fueron los participantes divididos en tres series, cuyos dos primeros clasificados accedieron a la final que protagonizaron tres canadienses:  Alex Hurd,  Willy Logan y  Frank Stack, el noruego  Bertn Everson  y dos norteamericanos, John O’Neil y el local Jack Shea. En la misma, ya de salida Jack Shea tomó unos metros de ventaja sobre su rivales y, pese al acoso del noruego, logró mantener hasta conseguir la victoria, igualando además el record olímpico con 43 segundos y 4 décimas. Fue un día redondo para Jack Shea, quien minutos antes había formulado el juramento olímpico en nombre de los atletas, se convertía además en el primer campeón olímpico de aquellos Juegos y, a la vez, en el primer deportista que recibió la medalla de oro en lo alto del pódium.

Desde aquel día todos los medallistas olímpicos reciben los honores en el podio. Esta novedad surgió de la directriz formulada por el propio presidente del Comité Internacional Olímpico a los responsables de Lake Placid 1932. Baillet-Latour adaptó a los Juegos Olímpicos el sistema de premiación a los deportistas que se aplicó por primera vez en los primeros Juegos del Imperio Británico disputados en agosto de 1930 en  Hamilton (Canadá)(1). Apenas dos meses después, en octubre de aquel año, la comisión ejecutiva del CIO analizó los criterios de cómo debía tener lugar la premiación de los ganadores, estableciéndose que las medallas serían entregadas en un pódium,  así como el izado de las banderas de los tres medallistas estaría acompañado por el himno nacional del ganador.

Debut poco afortunado

Lo cierto es que la primera entrega de las medallas resultó mas bien deslucida y desorganizada, puesto que numerosas personas rodeaban el pódium y lo hicieron prácticamente invisible para el público. Además, para colmo, confundido por el desorden, Baillet-Latour  entregó las medallas de plata y bronce al revés, ya  que Everson y Hurd ocupaban sus lugares de forma invertida. Constatado el error, éste fue rápidamente subsanado y las posteriores entregas sí tuvieron la solemnidad que se merecían. Meses después, en los Juegos de verano de Los Angeles la entrega de medallas en el podio quedó definitivamente incorporada al ritual olímpico.

(1) precursores de los actuales de la Juegos de la Commontwealth.

Fotos extraídas de la Memoria Oficial de Lake Placid 1932.

Juan Manuel Surroca, periodista experto en Juegos OlímpicosJuan Manuel Surroca, periodista experto en deportes y en olimpismo.
Los artículos de esta sección son reproducciones de su blog, que puede consultarse en el sitio
http://elmarcadordejmsurroca.blogspot.com.es/

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