Numeduk, el primer moroso de la historia de la humanidad

Pere Brachfield es morosólogoPere Brachfield es morosólogo, consultor especializado en la gestión integral del riesgo de crédito comercial, en la mejora de los procesos de cobro y en la recuperación de impagos, profesor de EAE Business School y autor de numerosos libros sobre morosidad y riesgos de crédito.

El primer moroso apareció cuando se inventó el crédito. ¿Cuándo se inventó el crédito? Con toda seguridad, 4.000 años antes de Cristo, el hombre primitivo ya hacía intercambios de bienes –trueques– con aplazamiento de pago; así que en Atapuerca ya debían de morar los primeros morosos. En el neolítico, el crédito prehistórico derivado del trueque propició la aparición del primer moroso profesional en la historia de la humanidad.

En la prehistoria, ser moroso era enormemente arriesgado

Hay que tener en cuenta que las normas primitivas eran rigurosamente coactivas. Los pueblos de la época neolítica carecían de tribunales para dirimir litigios entre acreedores y deudores, así que se regían por un conglomerado de usos del clan, normas morales, prácticas mágicas y religiosas. En la prehistoria, ser moroso era enormemente arriesgado, puesto que los morosos eran perseguidos y castigados con saña y pagaban con su vida sus deudas.

El canibalismo se llevaba a cabo sistemáticamente con los cuerpos de los morosos empedernidos

morosidadComo en esa época no existía una administración de justicia que juzgase a los morosos y los obligase a pagar sus deudas, las comunidades primitivas utilizaban la venganza privada contra el deudor recalcitrante para recobrar sus propiedades. Este rudimentario procedimiento consistía en tomarse la justicia por su mano: si un miembro del clan tenía un moroso, se juntaban los miembros de su tribu y daban garrotazos al deudor hasta que este pagaba la deuda. Si no lo hacía, incluso lo podían matar como castigo ejemplarizante, y luego comérselo. Por lo cual, en el neolítico, el canibalismo se llevaba a cabo sistemáticamente con los cuerpos de los morosos empedernidos: de esta forma, los acreedores recuperaban una parte de la deuda en especie; es decir, en forma de proteínas cárnicas.

Este artículo forma parte del Álbum «Numerio Negídiez: de profesión, moroso», publicado por el propio Pere Brachfield en colaboración con Albert Pallarés. 

Artículos relacionados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario, realizar análisis de navegación de los usuarios, mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que rechaza el uso de cookies, pudiendo producirse errores de navegación o problemas de visualización de determinados contenidos. Para más información, consulte previamente nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies