La moda pandémica de renunciar a la anticipación

Amalio ReyAmalio Rey es experto en inteligencia colectiva y fundador de Emotools.

Tuve el otro día un encendido debate con una compañera a propósito de un artículo de Juan José Millás, Tigre de Papel, que me pasó como prueba irrefutable del futuro que nos espera. Es de febrero de 2020, pero apunta a la misma tesis, tan de moda con la Covid, de que debemos vivir estupendos en la incertidumbre, surfeando y surfeando, a verlas venir. Ya he dicho que, definitivamente, no compro ese cuento postpandémico del VUCA-para-todo.

El tsunami del coronavirusPor decirlo corto y rápido: el ‘hype’ del surfeo sin anticipación, el de apostar todo a la resiliencia a posteriori, no resiste a la evidencia de que, incluso en un entorno que acelera los cambios, la inmensa mayoría de nuestras decisiones siguen tendiendo a ser mejores si se basan en las probabilidades, o sea, en un examen que ayude a anticipar escenarios y a estimar qué tan posible es que ocurra un evento u otro. Nadie niega que hay sucesos que escapan a la previsión, auténticos cisnes negros con un gran impacto, pero son la excepción que confirman la regla. Incluso detrás de ellos, incluida la propia pandemia de la Covid, uno descubre que ya había un grupo de personas bien informadas que sí preveían que un evento así podía producirse y nos invitaban a prepararnos ante sus consecuencias.

Si el análisis se hace bien, el acumulado de resultados en el tiempo va a ser mucho más positivo

Querer saber con algún grado de certeza lo que es más probable que ocurra en el futuro no es solo una lógica aspiración humana, sino también una posibilidad que es factible en la mayoría de los casos. Se puede fallar estrepitosamente en algunos pronósticos puntuales pero si el análisis se hace bien y las decisiones se alinean con los sucesos más probables que nos convienen, el acumulado de resultados en el tiempo va a ser mucho más positivo que si nos creemos a pie de puntillas el mantra de la aleatoriedad y el “déjate llevar que no vas a poder prever nada”.

la puntilla de la crisis del coronavirusVolviendo al artículo de Millás, su tesis principal es que “los peores miedos proceden de la anticipación”, un mensaje que como mínimo suena sugerente. Es verdad, como dice el periodista, que a menudo nos “pasamos la vida imaginando catástrofes que nunca sucedieron” y que de no haberlo hecho así, hubiéramos podido ahorrarnos toda esa angustia y sufrimiento. Sintonizo también con ejemplos que él pone de que ha anticipado “cánceres que no se manifestaron y accidentes que no se produjeron” y que, sin embargo, su vida está “llena de desastres reales” que no pasaron nunca por su cabeza antes de que ocurrieran de verdad. Hasta ahí, todo bien. Quiero decir, no conviene dramatizar, ni inventarse eventos negativos sin evidencias, que solo producen angustia. Claro, siempre y cuando (y aquí viene lo importante) uno no pueda hacer nada para reducir de forma significativa la probabilidad de que sucedan en el caso de estemos haciendo cosas que la aumenten innecesariamente.

“Los peores miedos proceden de la anticipación”

Millás se empantana más cuando extiende su teoría a lo colectivo. Dice: “¿A quién se le ocurrió, por ejemplo, la llegada de la crisis económica de 2008? A nadie. Vino de un día para otro y habitó entre nosotros (…) Lo que venimos denominando el ‘conflicto catalán’ se presentó también en 24 horas. Un miércoles había un 10% de independentistas y el jueves habían crecido hasta el 48%. De súbito, el vecino al que pasabas a pedirle una tacita de sal se convirtió en un adversario con el que evitabas coincidir en el ascensor. Todo ello sin que ningún analista político o vidente se hubieran atrevido a predecirlo. Penábamos por otros asuntos, no por ése”. Y, entonces, vuelve a repetir la misma frase: “Los peores miedos proceden de la anticipación”.

Es cierto que, como dice, el futuro “nunca es como lo habíamos imaginado”, pero sí que podemos aproximarnos a él en ciertos aspectos o tendencias que nos ayudarían a prepararnos mejor. Renunciar a eso, más cuando hablamos de la escala colectiva, sería insensato e irresponsable.

La tendencia a buscar, interpretar y ponderar selectivamente la información que respalda nuestros prejuicios y creencias

confinamiento en época de coronavirus y replanteamiento profesionalSi uno se detiene en el análisis de Millás se da cuenta, sin mucho esfuerzo, que cae en uno de los atajos mentales más estudiados, el “sesgo de confirmación”, que consiste en la tendencia a buscar, interpretar y ponderar selectivamente aquella información que respalda nuestros prejuicios y creencias. Y al mismo tiempo, a ignorar aquella que la contradice. Veamos.

Tanto la crisis de 2008 como el conflicto catalán se hubieran podido evitar (o atenuar significativamente) con una adecuada previsión. En ambos casos había voces muy notables que alertaban de esos riesgos, que insistían en la evidencia de que estábamos contribuyendo, con políticas y comportamientos concretos, a multiplicar las probabilidades de que eso ocurriera. Y nadie los escuchó. No fueron eventos imprevisibles, sino posibilidades ignoradas por políticas fallidas. Tanto en un caso como en el otro, si nos hubiéramos anticipado bien, el resultado y el impacto habría sido muy distinto. Es absurdo achacar lo que sucedió al azar repentino.

“Las peores desgracias proceden de la falta de anticipación”

Por otra parte, hay “sesgo de confirmación” en el mensaje de Millás porque solo habla de lo que (según él) no fuimos capaces de anticipar, pero pasa por alto la cantidad de problemas que conseguimos sortear gracias a un buen diagnóstico previo. En el artículo se queja de las angustias que podía haberse ahorrado por adelantarse a cosas que no le pasaron, pero nada dice de las que se evitó por hacer una buena anticipación, que habrán sido muchas. Si añadimos esta lectura, podíamos complementar a Millás con este segundo mensaje: “Las peores desgracias proceden de la falta de anticipación”. Y si todavía dudas que sean las peores, al menos estarás de acuerdo conmigo que son las que más duelen porque se te queda la cara de tonto incompetente de saber que hubieras podido evitarlas.

reflexiones de expertos en torno a las lecciones de la crisis del coronavirusQue Millás piense eso no es lo importante. Lo traigo al post porque ese relato incide en el ‘hype’ de bienvenida-la-incertidumbre, en el mensaje tan extendido tras la Covid de “no puedes prever nada” y su consiguiente corolario que devalúa el análisis predictivo, el pensamiento estratégico, y que vende (todo sea dicho) la filosofía agilista llevada al extremo de “no pienses, prueba, experimenta”. El ensayo-error como receta universal.

Pretender controlar demasiado es una práctica poco saludable

Está de más que diga, pero lo voy a dejar en blanco y negro, que pretender controlar demasiado es una práctica poco saludable. Esto cabe tanto para los asuntos individuales como los colectivos. Pero de ahí a criticar la anticipación hay un buen trecho porque gracias a ella se evitan muchos problemas. No se trata de ignorarla, sino de que sea selectiva, que se use para lo que realmente vale la pena. Siempre nos inventaremos sucesos que no van a ocurrir, pero es el peaje que hay que pagar por saber anticiparnos a eventos reales.

La compañera con la que debatí este asunto se definía a sí misma, con cierta amargura, como “bombera de fuegos futuros” y entonces le invité a plantearlo en positivo, que pensara en la cantidad de fuegos que había evitado gracias a ser así. Lo más conveniente es gestionar la vida, y las organizaciones, por probabilidades. Por mucho que insistan con la cantinela del VUCA, eso no ha cambiado en absoluto. La prevención, e incluso el miedo (en su lectura positiva), deben incorporar las probabilidades.

La improvisación está sobrevalorada

10 Mandamientos de liderazgo ante el coronavirusNi agoreros, ni kamikazes. La improvisación está sobrevalorada. Y lo curioso es que nos volvemos unos críticos implacables con la de los otros, mientras justificamos la nuestra, que vendemos envuelta en creatividad. Al mismo Juan José Millás, que respeto mucho, le he leído un montón de artículos criticando a distintos gobiernos y autoridades públicas por no anticiparse a fallos o errores que se demostraron socialmente costosos.

Artículo publicado en el web de Amalio Rey y reproducido con el permiso expreso de su autor.

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