La flecha que asombró al Mundo

tiro con arco, flecha de los JJ.OO. de BarcelonaEn su día, en el transcurso de un mesa redonda en torno a los Juegos de Barcelona, le pedí a Josep Roca, que fuera director de ceremonias del COOB 92, que, con la perspectiva del tiempo, definiera cuales eran los momentos de la ceremonia inaugural  mas recordados. Roca afirmó que, en sus frecuentes contactos internacionales con los diferentes foros del deporte, han quedado grabadas tres imágenes de la inolvidable la ceremonia inaugural de los Juegos de Barcelona 92: el ¡Hola! con que comenzó, el momento cumbre del lanzamiento de la flecha que prendió el pebetero y la gigantesca bandera olímpica que cubrió a los más de 10.000 atletas participantes. De los tres sin duda el más recordado y que asombró al mundo entero es el del lanzamiento de la flecha que prendió el pebetero,  «la más pacífica de la historia» como la definió Olga Viza durante la transmisión de TVE. Si preguntamos quién la lanzó una mayoría recordará que fue el arquero paralímpico Antonio Rebollo, que por tal singular circunstancia paso a la historia olímpica; pero si preguntamos quién fue la persona que tuvo la brillante idea, una inmensa mayoría lo desconoce. Se trata del  prestigioso diseñador barcelonés Carles Riart (1) que en 1988 elaboró los bocetos que dieron pie a uno de los momentos más brillantes de la historia del ritual olímpico.

Un espacio de 6 metros cuadrados por donde debía pasar la flecha para prender el gas liberado por el pebetero

tiro con arco, flecha de los JJ.OO. de BarcelonaUna vez refundidas en un solo proyecto  las dos propuestas de ceremonias que concursaron ante el COOB-92, como en toda ceremonia inaugural el encendido del pebetero fue uno de los secretos más celosamente guardados. Tras una serie de consultas y pruebas el arquero paralímpico madrileño Antonio Rebollo fue la persona elegida. Durante muchas semanas, Rebollo viajó a Barcelona para participar en los ensayos que, bajo una total discreción, tenían lugar en la noche de los jueves en el  campo de tiro con arco  existente en el foso del Castillo de Montjuïc. Allí solo podían acceder mediante contraseña las personas implicadas en el ensayo. Un camión grúa alzaba a 27 metros una lona que simulaba el pebetero que, a su vez, en la parte superior sostenía dos listones de tres metros de largo separados entre si por dos metros de altura. Este espacio de 6 metros cuadrados era por donde debía pasar la flecha para prender el gas liberado por el pebetero. Dada la exigencia física cada sesión se efectuaban una treintena  de lanzamientos desde una distancia de 67 metros siendo necesario un arco de caza mucho más duro para poder impulsar la larga y pesada flecha de aluminio que en su punta incluía un redondel de gasa empapado con el combustible.

El principal problema radicó en encontrar un combustible que resistiera sin apagarse el trazado parabólico de la flecha

tiro con arco, flecha de los JJ.OO. de Barcelona

Carles Riart

Fue un proceso largo y no exento de dificultades en el que se calcula se llegaron a realizar casi un millar de lanzamientos. Más que colocar la flecha en el punto adecuado, aunque no lo parezca, el principal problema radicó en encontrar un combustible que resistiera sin apagarse el trazado parabólico de la flecha hasta sobrepasar el pebetero. Fueron necesarias numerosas pruebas hasta que, el que fuera prestigioso especialista en efectos especiales cinematográficos, Reyes Abades (1948/2018), dio con la fórmula adecuada.

El arquero anónimo

tiro con arco, flecha de los JJ.OO. de BarcelonaOtro aspecto poco recordado es que para evitar un fiasco como el sucedido en Los Ángeles 1984 (2) para cubrir cualquier eventualidad de última hora se decidió incorporar un segundo arquero. Éste fue, el entonces estudiante de arquitectura y hoy arquitecto, Joan Bozzo perteneciente el Club Arc Montjuic que participó en todo el proceso incluso en el ensayo definitivo en el que,  tanto él como Rebollo, sincronizaron el lanzamiento con la música. No fue hasta dos horas antes de la ceremonia, con ambos preparados a todos los efectos para intervenir, cuando se comunicó que el elegido era Rebollo. Bozzo lo aceptó de buen grado porque de hecho se sabía suplente aunque nadie dudaba que, por su entrega y capacidad, de haber sido el elegido lo hubiera hecho igual de bien. Sin embargo  salvo el abrazo de complicidad que le dio Rebollo tras haber lanzado y unas cariñosas palabras de Pepo Sol y puntuales referencias de ex dirigentes del COOB92, Joan Bozzo no tuvo el reconocimiento que se merecía pese a que él también fue parte fundamental de aquel sonado éxito (3).

La clave para que la combustión de la llama fuera lo suficientemente imperfecta

Y aún un apunte más. Otro personaje clave en el encendido del pebetero fue Vicente Doria (1936/2016), cualificado técnico de la compañía de Gas Natural, que logró dar con la clave para que la combustión de la llama fuera lo suficientemente imperfecta para que ésta tuviera un color amarillento y brillante que la realzaba más en contraste con la oscuridad de la noche en lugar del color azul como correspondería en caso de ser la combustión correcta.

Juan Manuel Surroca, periodista experto en Juegos OlímpicosJuan Manuel Surroca es periodista experto en olimpismo.
Los artículos de esta sección son reproducciones de su blog, que puede consultarse en el sitio http://elmarcadordejmsurroca.blogspot.com.es/

(1) Su trayectoria como diseñador de mobiliario e interiorismo se ha ganado un reconocimiento internacional y ha sido galardonado con numerosas distinciones destacando el Grand Prix de la Presse Internationale de la Critique du Meuble Contemporain (1994) el Premio Nacional de Diseño (2011)

(2) Pocos días antes de la inauguración murió el águila que había sido entrenada durante más de un año para sobrevolar el estadio olímpico dando lugar a que improvisara con el famoso Rocketmen –astronauta autopropulsado-.

(3) Aquel mismo año Joan Bozzo se proclamo campeón de Catalunya de tiro con arco en modalidad olímpica.

 

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