¿Está permitido rendirse?

Pepe Cabello es empresario de vocación, formado en habilidades comerciales e interesado por la Inteligencia Emocional y la PNL, fundó Diamond Building, compañía que dirige y en la que ejerce como coach.

Hace más de 20 años, andaba jugando en mi casa con un dado de póker. Me entretenía lanzándolo una y otra vez, reflexionando sobre una decisión que tenía que tomar y que no sabía cuál era la mejor opción; temía fracasar.

Mi padre se acercó y me preguntó acerca de lo que rondaba en mi cabeza. Le estuve conversando la encrucijada en la que me encontraba, le decía que había intentado muchas veces hacer algo y que no me había salido. Estaba pensando si me rendía o si seguía con la decisión que ya había tomado y en medio de esta charla mientras seguía jugando con mi dado, de repente salió el as y como si de una inspiración divina se tratara, pensé: ¡Sólo se trata de seguir lanzando el dado! Claro, pensé, si el resultado no es el esperado, debo de aprender en qué fallé y entender la lección de vida que me está siendo revelada. No aceptar el resultado obtenido como única opción, sino entender que eso que habitualmente las personas llamamos fracaso, solo es un resultado no esperado o no deseado y que si te mantienes aprendiendo cada vez que no sale el as, y sigues lanzándolo, es cuestión de tiempo que este aparezca.

Otras personas eligen aceptar que mejor quedarse donde están

Pepe Cabello considera que está prohibido rendirseAsí mismo es la vida: es como lanzar un dado. Unas personas les sale al principio K, y aceptan que nacieron para ese resultado. Suelen reforzar esta creencia diciéndose aquello de “quien nace lechón, muere cochino”. Otras personas, tras haberlo intentado varias veces, quizá tres o cuatro, aunque cuando hablan dicen que son miles de veces, eligen aceptar que mejor quedarse donde están, al fin y al cabo, esto ya les sale bien. Quizá repitieron varias veces el resultado Q y se dicen a sí mismos: “Más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”.

Existen otras personas que, por miedo, dejan de lanzar el dado y se repiten hasta la saciedad: “Virgencita, que me quede como estoy”. Por último, existen quienes de repente les sale un as, pero su autoestima no les permite creerlo, por lo que se dicen por lo bajito: “No se hizo la miel para la boca del burro”, mejor vuelvo a mi resultado anterior y ahí me mantengo todo el tiempo que pueda.

«Es el dado de la perseverancia»

Sin embargo, existen personas que deciden aprender de cada lanzada de dado y seguir probando una y otra vez, hasta que… ¡bingo!, salió el as y aprenden a mantenerlo. Cuando mis clientes ven un dado colgado en mi cuello como collar, me preguntan si es el dado de la suerte, a lo que siempre respondo: «No, es el dado de la perseverancia. Es el dado que si lo sigues lanzando, siempre sale as».

Acepta que el fracaso no existe, sólo existe aprendizaje. Saber transformar un resultado malo en una lección es lo que hizo Thomas Watson, fundador de IBM, cuando un empleado cometió un error que costó a la compañía trescientos mil dólares. El consejo de administración le sugirió a Watson que despidiera al ingeniero, a lo que respondió: «¿Cómo voy a despedir a un tipo al que me ha costado trescientos mil dólares formarlo en este tema concreto?».

Si seguimos lanzando el dado, tarde o temprano terminaremos obteniendo el as deseado

La palabra fracaso está cargada de peyoratismos, sin embargo, equivocarse es la única manera de aprender que tenemos las personas, o al menos la más efectiva. Entender que fracasar es el camino del éxito y del aprendizaje y que si seguimos lanzando el dado, tarde o temprano terminaremos obteniendo el as deseado.

Pepe Cabello considera que está prohibido rendirseEn última instancia, quiero decir que si al final no conseguimos aquello por lo que estamos lanzando el dado, no debemos de frustrarnos, ya que lo más importante no es conseguir el as, sino en quien te conviertes tú cuando sabes lo que quieres y no eliges rendirte como opción. La verdadera magia de un sueño no está en conseguirlo sino en la transformación que produce en ti cuando éste existe y te lleva a estar inspirado, apasionado, entusiasmado, motivado y enfocado en cada acción diaria.

Si tuviera que definir realmente qué es el fracaso, sólo podría decir que fracasar sólo lo hace aquella persona que deja de luchar por su sueño, por lo que ama… por su as.

Dejar de lanzar el dado y rendirse, es la única manera de fracasar.

 

 

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