El escenario ya no volverá a ser el mismo que antes de la pandemia

Santiago Niño Becerra interviene en la jornada de L'Informatiu«Las cosas han dejado de ser como eran a partir de 2020 y no volverán a ser igual». Con su habitual contundencia despachaba el pasado 22 de septiembre su conferencia en la jornada de L’Informatiu, celebrada en Castelldefels (Barceona), el catedrático de Estructura Económica de la Universitat Ramon Llull Santiago Niño Becerra. El economista y docente advertía que «la tendencia ya no funciona como tradicionalmente», aunque después de mostrar que las estadísticas exhibían un PIB donde los máximos anuales cada vez presentaban crecimientos menores mientras que los mínimos cada vez eran más exiguos, lo cual ya de por sí invitaba a un pesimismo si mirábamos hacia el futuro.

«El mundo ha avanzado muy poco»

Con el objetivo de anticiparnos al próximo quinquenio, y aunque consciente de la dificultad que supone en la actualidad realizar previsiones a largo plazo, Niño Becerra señalaba una tendencia decreciente de las economías avanzadas para el periodo 2022-27, con un crecimiento anual en torno al 1,6% que contrasta con la tendencia creciente sobre el 4,3% de las economías emergentes y que, como resultante, arroja una tendencia mundial de aumento de la economía del 3,3%. «El mundo ha avanzado muy poco -subrayaba Santiago-, pues hace 47 años nos movíamos en similares cifras». Ciertamente, en 1975 las economías avanzadas presentaban un aumento del 1,3%, las emergentes del 3,3% y la economía mundial progresaba al ritmo del 2,1%.

Santiago Niño Becerra interviene en la jornada de L'Informatiu«Iremos a peor. El mundo se paraliza, pues se entra en encefalograma plano», afirmó el catedrático de Estructura Económica, para quien el 4,3% de crecimiento «es poco para una economía emergente. China necesitaría crecer a un ritmo del 6% para absorber la fuerza de trabajo que permanece inactiva».

«Las empresas tienen que prepararse para competir en un escenario de baja demanda»

El docente también ratifico que «España va a peor si observamos las previsiones de prestigiosos organismos», cuyos datos denotan que, en los próximos ejercicios, el crecimiento irá a menos. «Las empresas tienen que prepararse para competir en un escenario de baja demanda, con dificultades de financiación, con sentimiento de escasez y una oferta de suministros limitada. Gestión, productividad y flexibilidad serán claves para sobrevivir», vaticinó.

Santiago Niño Becerra interviene en la jornada de L'InformatiuEn opinión de Santiago Niño Becerra, en el futuro inmediato habrá que prestar atención a la inflación, así como también al «doping» de la economía, asistida desde 2012. El comportamiento de las deudas será otro de los puntos a tener en cuenta, así como estar al tanto de la evolución del virus que tanto ha afectado nuestras vidas en los últimos meses. El economista considera que nos asomamos a un nuevo orden internacional y cuestiona el actual modelo de protección social, que a su juicio no resulta sostenible.

Disminución de la necesidad del factor trabajo

Para Niño Becerra, la «nueva normalidad» estará caracterizada por la concentración de la riqueza, con un incremento de la desigualdad, y una disminución de la necesidad del factor trabajo. Muchas personas pasarán a ser prescindibles para el mercado laboral, a lo cual se le añadirá la globalización de la fuerza de trabajo, con la desubicación de muchos puestos.

Santiago Niño Becerra interviene en la jornada de L'InformatiuEl economista también pronostica un declive del poder de los Estados. Un dato corrobora este augurio: en 2019, las cincuenta principales compañías mundiales facturaban el equivalente al 25% del PIB mundial. La tecnología estará omnipresente, en aras de conseguir una mayor eficiencia y una mejor productividad que tiene que ir vinculada a la sostenibilidad.

Hacia el establecimiento de una renta básica universal

«La tecnología destruye de media siete puestos de trabajo por cada uno que genera», denunció Santiago Niño Becerra, quien también dio por sentado que, en un futuro más próximo de lo que creemos, la sociedad deberá articular mecanismos de protección asimilados a la renta básica universal, proporcionando una pensión a los ciudadanos «a cambio de no hacer nada». Asimismo, el catedrático manifestó que «la relocalización de la producción es posible porque la tecnología permite producir a precios competitivos cercanos a los lugares donde se consume».

El ponente finalizó su exposición advirtiendo que «vamos a tener que adaptarnos sí o sí», y estableciendo como factores diferenciales «la eficiencia, la flexibilidad, la resiliencia, el nulo endeudamiento y el colchón financiero».

 

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