Aprender del negocio en tiempos de crisis

Joan Montaner es director general de Grup Montaner

Joan Manel Montaner es director general de Grup Montaner

La reflexión es uno de los actos que más pueden ayudarnos en este periodo de incertidumbre y dudas. Hay días en los que te cuesta ver la luz al final del túnel, pero en cambio, también hay otros donde, después de reflexionar, te das cuenta de que nuevos caminos se iluminan. Cuando consigues parar y dar un vistazo al tuyo buscando al trabajo y al esfuerzo que hacen las personas que siguen en activo estos días compruebas que es gracias a ellas que seguimos saliendo adelante. Ya hace días que se nos han presentado varios retos profesionales y personales que hasta ahora no habíamos tenido en cuenta. Pero que a buen seguro nos están haciendo abrir los ojos.

Cuando observo a las personas que hoy en día trabajan en sectores de primera necesidad, con todo lo que esto implica, a las que se tienen que quedar en casa por periodos indeterminados sin trabajo porque las empresas han tenido que parar su funcionamiento o las que trabajan a distancia, es cuando ves que gracias al esfuerzo de cada una de ellas, sea como sea, saldremos más fuertes de esta crisis.

Un proceso que requiere una alta adaptación al cambio de circunstancias que se viven cada día

Ante esta situación, sin embargo, hace falta que todos pongamos nuestro granito de arena. Por parte de las empresas es importante que en estos momentos podamos ofrecer tranquilidad y seguridad a nuestros trabajadores/as, tanto a los que se han visto afectados por medidas económicas como a los que ahora se encuentran en empresas de primera necesidad. En mi caso, como director de un grupo experto en Recursos Humanos y que trabaja con personas, nos damos cuenta cada día del miedo e incertidumbre que genera a los trabajadores/as el hecho de presentarse a su puesto de trabajo. Sobre todo cuando se trata de los sectores considerados de primera necesidad, donde la producción ha ido en aumento y también las plantillas. Empresas de alimentación, càrnicas o limpieza industrial se han visto forzadas a ampliar el número de trabajadores para hacer frente a la alta demanda de productos que genera una sociedad cada vez más insegura sobre cómo evolucionará la situación. Es un proceso que va para largo y que requiere una alta adaptación al cambio de circunstancias que se viven cada día. Y por adaptación me refiero a la necesidad que las empresas sean flexibles y si hace falta o forman parte de estos sectores ahora indispensables, multipliquen los esfuerzos para garantizar su productividad.

Uno de los grandes retos es garantizar el abastecimiento de los servicios y productos a terceros, sean cuáles sean las condiciones en las que se encuentre el mercado. Este reto es especialmente significativo en empresas de trabajo temporal y externalización (outsourcing), que tienen que poder ofrecer tranquilidad y seguridad a los clientes para la incorporación de trabajadores/as a sus centros, aumentando la flexibilidad de sus estructuras. Además, durante esta situación es clave procurar que el porcentaje de absentismo (que en estos momentos aumenta debido al miedo al contagio) disminuya rápidamente, a pesar de que ahora el número de accidentes va en descenso. La productividad de estos sectores no puede parar, no se puede ver afectada por carencia de personal o suministros, por eso es tan importante la sobreimplicación de todos en estos momentos. Es vital cuidar a los trabajadores/se en activo en este periodo de incertidumbre. Se tienen que garantizar medidas de seguridad y aportar información constante sobre las acciones que se llevan a cabo por parte de la empresa para garantizar su salud de forma que se sientan protegidos y apoyados.

Estos días hemos visto mucha solidaridad, no sólo económica

Lo que también nos enseña el Covid-19 es que, ahora más que nunca, las empresas tenemos que aprender a actuar como partners de sus clientes. No somos proveedores ya, ahora somos socios. En el caso de las empresas familiares, esto forma parte de nuestra esencia y creemos que en momentos así tienen que aflorar las colaboraciones y adhesiones entre todos. Estos días hemos visto mucha solidaridad, no sólo económica, donde hay empresas que se han mostrado abiertas a renegociar contratos con proveedores y trabajadores/as para facilitar el máximo posible esta situación, sino también de conocimientos y a escala emocional. Hay muchos profesionales que ofrecen su ‘expertise’ a otros que ahora mismo se encuentran perdidos y que precisamente esta nueva información o guía los ayudará a reorganizar su negocio o rutina personal. Es gracias a humanizar esta crisis que seguimos y seguiremos adelante. Porque nos traerá muchos aprendizajes técnicos, logísticos y económicos, pero sobre todo también nos traerá mucho más conocimiento sobre las personas.

Por lo tanto, también hay un foco personal. Es momento de adaptar los productos y servicios a las necesidades de la gente, y acercarnos no para vender, sino aportar valor a escala humana. Entre todos saldremos de esta vivencia más fuertes, renovados y con más ideas y propuestas de mejora. Por este motivo es tan importante no perder el rumbo y tener momentos de análisis, de ver qué funciona y qué no, y sobre todo, de pensar en cómo afrontaremos el mañana. Sólo así conseguiremos ser mejores.

Articulo publicado en ViaEmpresa y reproducido con permiso expreso de su autor.

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